ATLANTA POR EL MUNDO

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El promedio del descenso te reprime

Hay que ganar o ganar. El promedio acecha, te persigue partido a partido y no se despega de de ninguna manera. Atlanta lo sufre, como lo hacen también Desamparados de San Juan, Brown de Puerto Madryn o Huracán. Todos equipos recién ascendidos o descendidos a la B Nacional.
Un sistema que es injusto para todos los que pretenden hacer las cosas bien. El conjunto bohemio viene de conseguir el título de la Primera B Metropolitana, de forma brillante. Se lucia su juego, sus formas y sus  jugadores que componían ese círculo, que dio como resultado un campeonato ganado de principio a fin. En ese momento no se sufría el descenso, el promedio estaba en orden y el equipo podía disputar los partidos sin la necesidad imperiosa de sumar para no perder la categoría.
Eso dio sus frutos, se armó un plantel de jerarquía. Refuerzos de calidad sumado a los que ya estaban en el plantel y un director técnico con una idea clara: tocar y tocar. Simple y claro. Sin embargo, cuando llegó el momento de defender ese estilo en una categoría superior no se pudo. Porque el promedio acechaba y no se podía perder tiempo. Todo lo pasado, que había sido excepcional, fue borrado de un plumazo. La historia no servía de nada.
El miedo al descenso es, sin dudas, uno de los peores miedos de los jugadores de fútbol. Por eso no los deja demostrar, a veces, todo lo que pueden hacer con la pelota y se limitan a realizar lo justo y necesario. Puede ser por nervios, por necesidad o porque la costumbre de que hay que sumar puntos si o si hace que el equipo se repliegue instantáneamente.
El presidente de la AFA, Julio Grondona, acostumbró a los hinchas a este sistema. Por eso ya casi no hay resistencia y se lo ve como algo de todos los días. Sin embargo, la injusticia es lo que implora ya que el plantel que desciende, a veces no tiene la responsabilidad por el descenso mismo de ese año.
Hoy Atlanta tiene otro técnico, porque no aguantó la presión de tener que conseguir los resultados ahora mismo. A Javier Alonso no lo dejaron plasmar lo que si hizo en las temporadas anteriores.
El promedio te mira, te corre y no te deja solo ni minuto. Los jugadores viven con miedo (siempre hablando de fútbol) y lo que seguramente intentan hacer, no pueden. El pasado los condena.
Grondona hace de Gran Hermano. Los mira a todos desde arriba.

1 comentario:

  1. Digamos que la relación está bien para no entrar en polémicas... El texto podría ser un poquito más claro y menos obsecuente con Atlanta.

    El tema de los acentos, veo, no lo ha solucionado.

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